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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Catar por amor (a la cata)

Asegura el gran experto en vinos, Mikel Zeberio, que la mejor cata es la hedonista. Yo añado que esta máxima sirve para todo en la vida. Si el único objetivo es disfrutar, cualquier actividad resulta no solo placentera, sino pedagógica. Cuando uno se enfrenta por primera vez a una copa de vino con ánimo de ir un poco más allá del mero trago viene a la cabeza la imagen de una nariz inmersa en el balón de cristal o aquella de alguien que agita el contenido de la misma como si le fuera la vida en ello. Por mi (corta) experiencia, lo mejor es iniciarse con alguien a quien realmente le guste el vino, y no me refiero a un esnob capaz de recitar aromas que el común ni conoce (como para reconocer), sino que realmente disfrute bebiendo caldos. Estos 'expertos' se centrarán en despertar la curiosidad de los novatos catadores, en vez de iniciarles en parámetros que sólo se adquieren con años de experiencia. Porque de eso se trata, ni más ni menos: de curiosidad y de años. Si se bebe un vino de manera consciente, atendiendo a su aroma mientras la copa está quieta, descubriendo nuevos matices cuando se agita el vino, cuando toma aire, degustándolo en pequeñas dosis para que todas las papilas se impregnen se van descubriendo cosas, algunas tan increíbles como que cada vino tiene su personal vida. Poco a poco se podrán añadir saberes que hablan del cuerpo del vino, de su brillo, de su color, de su crianza, de su edad, de su origen, de la variedad de sus uvas, de la mano del enólogo... En los aromas, todo cabe: desde la grosella al tabaco, pasando por el heno, la pizarra, el melocotón o los guisos de toro y así hasta miles de matices que no sólo pueden descubrir narices privilegiadas, sino cualquiera que cada vez que tome un vino anote (si es posible en papel) las sensaciones que percibe, durante varios años. Sólo así descubrirá que se trata de un elemento vivo que habla de todo el proceso de su creación, del sol y la lluvia que ayudaron y de la propia tierra donde crecieron las cepas. Un pequeño milagro al alcance, al que hay que saber apreciar, más allá de modas y generalidades. Porque hay que tener en cuenta que el gusto por un vino es subjetivo, como lo es el gusto por un aroma. Los caminos del olfato son insondables, pero poderosos, tanto, que hasta la conexión con otra persona depende de ello. Vemos y escuchamos mucho, tocamos menos y degustamos y olemos poco, al menos, de manera consciente. Acostumbrarse a oler objetos, frutas, personas... ayudará a ejercitar este sentido en el que viven los recuerdos. Después, todo será más fácil. Sin olvidar el objetivo: disfrutar.
La Asociación Cultural y Gastronómica soriana propone catas de vez en cuando. Recomendable asistir a alguna de ellas, como la que recientemente se realizó en el Centro Cívico Bécquer de la mano del sumiller del restaurante La Lobita (Navaleno), Diego Muñoz. En esta ocasión, fue con una de sus especialidades: los cavas. 


Cata de cavas de la Asociación Cultural y Gastronómica de Soria

jueves, 29 de noviembre de 2012

De catas y otras movidas

Cocinillas: dícese de especímenes a los que les gusta enredar en los fogones aunque no se dedican profesionalmente a ello, que se preocupan por la calidad de lo que comen, que les gusta probar nuevos sabores, que se afanan por aprender más, que les gusta comer y beber y contarlo, que rebuscan buenas manducas allí donde viajan y que disfrutan con todo lo anterior. Los hay repartidos por todo el globo y les gusta juntarse para contarse sus descubrimientos culinarios, mientras preparan platos, los degustan o los catan. En Soria se han unido en la Asociación Cultural y Gastronómica Soriana, una organización sin fines de lucro, pero con fines gustativos de nivel que lleva unos meses de andadura y que se está dando a conocer al 'gran público'. Hasta la fecha, los miembros y miembras de esta asociación se reúnen en la hermosa cocina con la que cuenta el Centro Bécquer, donde ya han llevado a cabo diversas actividades, como catas de vino, de cervezas, de aceite, de mantequillas, entre otras, y están en ciernes una cata de tés (11 de diciembre) y otra de cavas (20 de diciembre). La idea es ir añadiendo acciones relacionadas con la gastronomía, un amplísimo abanico que sólo dependerá del gusto, el tiempo y las posibilidades de los asociados. Los cocinillas que aún no conozcan la Asociación y estén interesados en formar parte de ella tienen que contar con el 'aval' de alguno de los miembros, cosa harto sencilla en el Planeta Soria. Echad un vistazo a lo que cuentan en Facebook. http://www.facebook.com/Asociacion.Soriana?ref=ts&fref=ts